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Vivir en alineación con nuestro Ser Superior

La integración de un despertar espiritual en nuestra vida diaria es más fácil de lo que pensamos. Solo tenemos que centrarnos en qué hábitos de nuestra vida diaria podemos cambiar o modificar para nuestro propio bien. En este artículo hemos recopilado indicios de una alineación con el yo superior, que nuestros clientes han expresado después de experimentar el despertar espiritual inducido por Bufo Alvarius.


Después de la experiencia, algunos se sienten más conectados con la naturaleza y todos los seres vivos, ahora somos capaces de reconocer la interconexión e interdependencia de todos los seres; tenemos un sentido de unidad con todos y con todo. Cada vez nos preocupamos más por lo que comemos, no solo por el alimento en sí, sino también por su origen.


Algunas personas quieren menos cosas y buscan más sencillez en su vida, porque han notado que cuanto menos tienen, más aliviadas se sienten. Algunos buscan adquirir menos riqueza material en favor de buscar la riqueza interior. Hay una sensación de felicidad sin razón. Por ejemplo, algunos pueden aprender a aceptarse y amarse tal como son, mientras que otros pueden descubrir que pueden ser felices con lo poco que tienen.


Ahora nos sentimos atraídos por lecturas que nos expanden la mente, los libros que simplemente nos entretienen nos interesan menos, en favor de otros que nos ayudan a convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos. Disfrutamos de más tiempo a solas y en silencio sin sentirnos solos, y de paseos solitarios en la naturaleza para reconectarnos y hacer las paces con nosotros mismos.


Tenemos un profundo anhelo de significado, y las medidas estándar de éxito ya no parecen adecuadas ni satisfactorias para nosotros. Empezamos a escuchar nuestra alma, que nos insta a crear nuestro propio camino de vida. Es hora de exponer nuestro verdadero yo al mundo, nos hemos quitado la máscara social que llevábamos por "hacer lo correcto" y ahora estamos abiertos a comunicar nuestros pensamientos y sentimientos más íntimos con los demás sin sentirnos culpables o avergonzados.


Asumimos la responsabilidad de nuestro destino y acciones, y nos damos cuenta de que no hay razón para tener una mentalidad de víctima y culpar a los demás por lo que va mal en nuestra vida, y comenzamos a actuar conscientemente para dar forma a nuestro destino. Hemos descubierto el gran poder que tienen tus acciones, y actuamos de forma que no te afecte negativamente a ti ni a los demás.


El pasado y el futuro ya no controlan nuestra vida, entendemos que solo podemos controlar nuestros pensamientos y acciones en el presente, que el pasado se fue y el futuro no ha llegado. Somos capaces de vivir en el momento presente, captando el poder del ahora, apreciando el regalo (=presente) de estar vivos.


En lugar de activarnos y reaccionar a lo que nos sucede, respondemos entendiendo que lo que sea que esté sucediendo, está sucediendo PARA nosotros para enseñarnos algo. No hacemos las cosas POR amor, hacemos las cosas CON amor. No nos comparamos con los demás, sino con nuestro yo del pasado.


Empezamos a encontrar la felicidad sirviendo a los demás, en lugar de buscar placeres. Esta versión más amable de ti, realiza buenas acciones, pero antes de dirigirla hacia los demás, es necesario que primero la desarrollemos hacia nosotros mismos. Debemos ser capaces de procurarnos el bien a nosotros mismos, para luego poder ofrecerlo a los demás.


Cuando confiamos en el mérito de nuestro propio despertar espiritual, no necesitamos que nadie más lo valide. Podemos compartir lo que hemos ganado simplemente como una ofrenda que otros son libres de recibir o rechazar.

Ahora te sientes en paz. Hay una sensación de conocimiento interior, sin explicación. Los libros espirituales que habías leído, en busca de la verdad y la sabiduría, ahora se abren ante ti bajo una nueva luz.


Las personas que no han sabido vivir son las que más temen a la muerte. Por eso, quien pasa por un despertar espiritual comienza a disfrutar el presente de una manera genuina, dejando ir el miedo a la muerte inevitable, entendiendo que sólo es volver a casa.


Para terminar, si eres capaz de aceptarte, amarte y apoyarte tal como eres, y replicar esos sentimientos con quienes te rodean, sin duda te estás alineando con tu yo superior. Y habiendo experimentado el poderoso proceso de transformación de nuestro, podemos honrar ese proceso que se desarrolla en otros. Podemos regocijarnos en su crecimiento, sin importar cómo les esté sucediendo.


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